Boba Tea Ensenada
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10 de julio de 2026 · 5 min de lectura

¿De dónde salió el boba tea? La historia detrás de las perlitas

Del té con leche de los mercados nocturnos de Taiwán a las tiendas de Ensenada: la historia (y la pelea) detrás de la bebida que conquistó al mundo.

Cada vez que muerdes una perlita de tapioca estás probando un pedacito de historia taiwanesa. El bubble tea —o boba, como le decimos de este lado del Pacífico— no salió de un laboratorio de tendencias ni de una cadena internacional: nació en los puestos y casas de té de Taiwán en los años ochenta, y hasta la fecha hay dos negocios que se pelean el crédito de haberlo inventado.

Taiwán, años ochenta: té frío y una ocurrencia

El té helado agitado (shou yao cha) ya era popular en los mercados nocturnos taiwaneses: té negro o verde batido en coctelera con hielo hasta hacer espuma. De hecho, las “burbujas” del nombre original no eran las perlitas, sino la espumita que se forma al agitar el té. El salto ocurrió cuando a alguien se le ocurrió echarle al té un postre tradicional: las bolitas de tapioca, hechas con almidón de yuca, que se comían dulces desde hacía generaciones.

La versión más famosa se la atribuye a la casa de té Chun Shui Tang, en la ciudad de Taichung. Su fundador, Liu Han-Chieh, ya había innovado sirviendo té chino frío al estilo del café helado japonés. En 1988, cuenta la historia, su gerente de desarrollo de producto, Lin Hsiu Hui, llevó a una junta su postre de tapioca (fen yuan), lo vació en su vaso de té con leche frío y lo compartió con los presentes. Gustó tanto que lo metieron al menú, y en poco tiempo era la bebida más vendida de la casa.

La otra versión viene de Tainan, al sur de la isla: el salón de té Hanlinasegura que su fundador, Tu Tsong-He, inventó la bebida en 1986, inspirado en las bolitas blancas de tapioca que vio en un mercado tradicional. De ahí, dicen ellos, salió el nombre “boba”. Los dos negocios llegaron a pelearlo en tribunales durante años; la corte terminó resolviendo, básicamente, que el boba no es de nadie… y por eso hoy es de todos.

¿Y por qué se llama “boba”?

La palabra viene del argot cantonés y taiwanés: bōbàse usaba para presumir que las perlas de esta versión eran grandes, negras y masticables, a diferencia de las bolitas pequeñas originales. El apodo pegó, cruzó el Pacífico con la diáspora taiwanesa y en California se volvió el nombre estándar de la bebida. Por eso en América decimos “boba” y en otros lados dicen “bubble tea” o “pearl milk tea”: es la misma historia con distinto acento.

De los mercados nocturnos al mundo

En los noventa el boba conquistó el este de Asia; en los dos mil cruzó a Estados Unidos por los barrios taiwaneses de Los Ángeles y el Área de la Bahía, y de ahí explotó: nuevas bases de té, leches vegetales, perlas “explosivas” rellenas de jugo, jellies, espumas de queso… La bebida que empezó como una ocurrencia en una junta hoy mueve miles de millones de dólares al año y tiene tiendas en prácticamente todas las ciudades del planeta.

Taiwán, por cierto, se lo tomó tan en serio que declaró el 30 de abril como el Día Nacional del Bubble Tea, y la bebida es considerada un símbolo cultural de la isla, al nivel de sus mercados nocturnos.

El capítulo ensenadense

A Ensenada el boba llegó como llegan las cosas buenas a los puertos: por curiosidad y por antojo. En 2017 abrimos Boba Tea Ensenada en la Plaza Artesanal del Costero, a unos pasos del malecón, con la misma receta de origen: té de verdad, leche a tu gusto y honey boba suavecita hecha con ese mismo almidón de yuca que los taiwaneses convirtieron en leyenda.

Casi una década después seguimos preparando cada vaso como se hacía en Taichung: agitado, frío y con perlas recién cocidas. Si todavía no lo pruebas, empieza por el taro —el más vendido— o el capuchino mocha, que es el que siempre se acaba primero. Y si eres estudiante, ya sabes: los miércoles tu boba de 16 oz está a $65.